Un recién nacido es un milagro digno de retratar.


Una sesión newborn va más allá de un trabajo como fotógrafa; es un trabajo de conexión con el bebé, en el que él me da el permiso para manejar diferentes poses, respetando siempre hasta dónde me permite llegar en la sesión.

En este pequeño milagro que crece, se teje la magia de la vida.